“ALLÁ AFUERA ¡TODO ES MIO!”

¿Sabes cuántos sensores externos tiene un avión?  La respuesta puede resultar extensa y variable. Las aeronaves cuentan con sensores de ángulo de ataque, temperatura, velocidad, altitud y hasta sensores de hielo. Su importancia resulta vital, pues estos sensores alimentan el sistema interno de cabina y ayuda a la tripulación de vuelo a tomar las decisiones adecuadas; la falla de estos sensores tiene históricamente ejemplos del porque su cuidado resulta crucial, como el famoso vuelo 603 de AeroPerú de 1996.

Sin embargo, la información de lo que estos sensores informan no se “representa de la misma forma”  pues una rafaja de +3 nudos afecta de diferente manera a un Piper que a un Hercules, de igual forma la reacción en cabina es distinta para una experiencia de 1,500hrs a bordo del hercules que 30,000 hrs a bordo del Piper, así pues, lo que sucede en el interior de cabina no está realmente determinado por la información de los sensores o el clima (hablaré después del cuidado de los sensores externos.)

Todas las consideraciones que mencioné son iguales en nuestro sistema cognitivo, pues sin importar las condiciones externas la interpretación de lo que sucede y como reaccionamos debería de ser controlado por nosotros. En publicaciones del año pasado explicaba como el cerebro no distingue lo real de lo que imaginamos, para el todo está sucediendo y con esta consideración reaccionamos física y emocionalmente. A la luz de estas consideraciones confirmadas por la ciencia es que deberíamos de ser capaces de decidir que sucederá en nuestra cabina de mando.

 Tu bienestar jamás vendrá del exterior, puede que podamos crear condiciones mas cómodas, sin embargo, el bienestar se crea desde la experiencia interna, el sentimiento de dicha o angustia solo puede crearse desde la interpretación que decidas tener de los acontecimientos exteriores asi que apropiate de todo eso que está allá afuera y decide vivirlo a tu manera.

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