CIAAC: AUN QUEDA MUCHO POR APRENDER

En la investigación de accidentes moderna ya no se busca encontrar las causas y castigar a los responsables, sino que se busca estudiar y analizar los múltiples factores que llevaron a ese accidente.

El día de hoy, haremos lo mismo con la más reciente situación de la aviación mexicana: el cambio de las preguntas y respuestas de los exámenes CIAAC.

A raíz del accidente aéreo de Juan Camilo Mouriño y los descubrimientos sobre las irregularidades en los documentos de los pilotos a bordo del Learjet 45, se determinó la implementación del examen CIAAC. Si no estás familiarizado con este, aquí te cuento:

Una vez terminadas la teoría y las 180 horas de vuelo se hace una serie de trámites y el pago de derechos para hacer un examen escrito y posteriormente uno práctico en un simulador de vuelo.

Si bien es entendible y hasta razonable que como pilotos sean evaluados, sin embargo, la teoría dista mucho de la práctica, ya que las preguntas de dicho, llegan a ser confusas, y en general lejos de ser un examen se considera un mero trámite.

El año pasado, se supo que uno de los directivos del CIAAC había impreso las preguntas y respuestas del examen. A raíz de esto, Martha León, quien es la nueva encargada del centro había cambiado dichas preguntas y respuestas. Sin embargo, después de esto, han salido a la luz diversos testimonios sobre las irregularidades del examen, empezando por el temario, el cual nada tenía que ver con el examen, presenta temas que no se ven en las escuelas de vuelo, preguntas mal planteadas o con respuestas confusas.

Aunado a esto, se redujeron la frecuencia de aplicación de los exámenes de 6 a 3 por año, esto en teoría por el recorte de presupuesto vivido a inicios del sexenio. Esto provocó que los alumnos tuvieran que acampar cerca de las instalaciones para poder obtener un lugar, algunos de ellos víctima de la delincuencia de la zona.

Si bien, las intenciones de cambiar las preguntas y respuestas del examen son buenas, al momento de llevarlo a cabo se hizo sin un transfondo, y aún más lamentable leer a personas echándole la culpa a los alumnos por “no estudiar”. ¿Qué estudiamos? ¿En que nos preparamos? ¿Qué debemos saber? Es muy fácil decir “Estudia todo” y llegar al salón o al avión y que el instructor o en este caso el examen CIAAC preguntas otras cosas por el desconocimiento de que van a preguntar.

Podríamos pasarnos criticando a CIAAC y a su examen, sin embargo, hay otro actor en esta situación, las escuelas de vuelo, las cuales sus programas de estudio entonces no empatan con los requerimientos para el examen, y peor aún, no empatan con lo que una aerolínea requiere de su piloto nuevo debe saber para llevar a cabo su profesión de forma segura y eficiente.

Y con esto no se dice que todos sean culpables o todos tengan que cortar cabezas, claro que no, ni tampoco que los alumnos tengan todo “peladito y en la boca”. Aquí lo que se busca entonces es que la autoridad vea la problemática y se empiece de ceros la estructura de los programas de estudio de las escuelas, para que empaten con los conocimientos requeridos para el examen CIAAC y con lo que una aerolínea requiere de sus candidatos.

Desgraciadamente en México existe una mentalidad errónea de pensar que si es más difícil es mejor, cuando en otros países incluso se te entrega un temario bien estructurado. Debemos dejar de pensar de esta manera y buscar que una carrera de por sí difícil sea funcional para las nuevas generaciones. Y es que este compromiso no solo es de las autoridades, también debe haber compromiso de los alumnos por realmente aprender y entender lo que se les da, y no buscar el camino fácil que sería aprendiendo las respuestas.

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