“CRONICAS DE UN CEREBRO APASIONADO #30”

CUIDARTE DE LA MANERA EN LA QUE TU ME CUIDARÍAS

¿Haz notado como en la industria de la aviación la tendencia a cuidar a los miembros de la tribu prevalece aún cuando te encuentras en una ciudad distinta, con personas que no se conocen mutuamente e incluso aunque no hablen el mismo idioma?

He mencionado con anterioridad que estamos dotados de un cerebro con necesidades de pertenencia y filiación (esto no es solo inherente a los humanos); a lo largo de la historia, la necesidad de aquietar la adrenalina que produce el entorno debido a los múltiples peligros de el (desde dinosaurios buscando devorarnos hasta el sentimiento del hambre)  nos orilló a formas lazos sociales con iguales de la especie e incluso de otras (cómo aquello de entablar amistades con perros, caballos y hasta lobos) pues la confianza que generamos entre los grupos reemplazaba los impulsos cerebrales activados por el peligro con descargas de oxitocina (la hormona social).

Créditos de la foto: Bea

    Más de uno hemos tenido este sentimiento, como pasajeros que al observar a través de los cristales hacia plataforma identificamos algún detalle que sería más seguro realizar de acuerdo al manual y desearíamos poder atravesar el cristal y apoyar a la persona involucrada, me parece que la necesidad de apoyar resalta por sobre aquellos que sienten el impulso de llegar y decir (yo te digo como se hace).

     Esta hormona viene impregnándose en nuestro sistema desde la época de las cavernas, cuando comenzamos a crear nichos sociales para protegernos los unos a los otros. El medio aeronáutico es así de agreste, día a día, paso a paso nos desenvolvemos en un ambiente peligroso, nuestro cerebro avanza de estímulo en estímulo y al encontrarnos en un grupo que sabemos nos protegerá de los peligros que pasamos por alto vamos aumentando los lazos de confianza. Nos afianzamos a la química de sentirnos “irracionalmente” en un entorno seguro y así sustentamos la pertenencia química a la tribu, sea cual sea el color de tu empresa y la nacionalidad.

Y tú ¿Te sientes respaldado por tu tribu?