“MI PERRO SE LLAMA NIETZSCHE”

Al escuchar el nombre de “Sócrates “ nos imaginamos a una persona inmersa en libros y debatiendo con individuos letrados, más este era inicialmente un escultor, como su padre. Su filosofía nació en las calles donde argumentaba con perspicacia temas políticos, lo justo, lo injusto y la libertad.

El sentido crítico no nace en las bibliotecas, lo podemos desarrollar también al entablar una pequeña conversación con los compañeros de trabajos, con la persona junto a nosotros en un viaje, con nuestros vecinos, con nuestros hijos. El compartir percepciones nos sumerge en la filosofía de la vida, del amor, del actuar social y demás. Es importante recuperar esa práctica de la filosofía en nuestro andar diario.

La filosofía es un ejercicio de democracia y esta se ejerce interactuando con el resto de los individuos, y debería de estar presente en la sociedad, no solo repitiendo palabras, sino expresando nuestros puntos de vista verdaderos y comprendiendo que la verdad absoluta no existe.

Foto por Bea Oros

En nuestro día a día el desarrollo de sentido critico y la interacción con los compañeros nos apoya a descubrir las situaciones desde diferentes puntos de vista, a conocer la transversalidad de los procedimientos y las repercusiones mucho mas allá de lo que nuestros sentidos pueden percibir en el ambiente inmediato.

De esta manera, la filosofía aplicada nos apoya en un mayor conocimiento y comprensión mejorando invariablemente nuestro quehacer.